Trastornos del espectro de Zellweger: manifestaciones clínicas en pacientes que sobreviven hasta la edad adulta.
Los trastornos del espectro de Zellweger (ZSD, por sus siglas en inglés) son enfermedades genéticas poco frecuentes causadas por alteraciones en el funcionamiento de los peroxisomas, estructuras celulares esenciales para numerosos procesos metabólicos.
Aunque las formas más graves pueden manifestarse desde el nacimiento y presentar una evolución muy severa, existe una gran variabilidad clínica. Algunas personas presentan formas más leves que les permiten llegar a la adolescencia y a la edad adulta.
Un estudio publicado en Journal of Inherited Metabolic Disease analizó la evolución a largo plazo de 19 personas con diagnóstico genéticamente confirmado de un trastorno del espectro de Zellweger, con edades comprendidas entre los 16 y los 35 años. El seguimiento medio fue de aproximadamente 16 años, lo que permitió conocer mejor la historia natural de estas formas de la enfermedad.
Una evolución muy variable
Uno de los principales resultados del estudio fue comprobar que la enfermedad no evolucionaba de la misma manera en todas las personas.
De los 19 pacientes estudiados:
- 12 permanecieron clínicamente estables durante el periodo de seguimiento.
- 7 presentaron una evolución progresiva, principalmente de carácter neurológico.
Este resultado pone de manifiesto la gran variabilidad existente dentro del espectro de Zellweger y demuestra que algunas personas con formas más leves pueden mantenerse estables durante largos periodos.
Las dificultades para caminar pueden aparecer en la adolescencia
Cuando se observó progresión de la enfermedad, esta apareció generalmente durante la adolescencia y se manifestó sobre todo mediante alteraciones de la marcha.
Estas dificultades estaban relacionadas con la afectación tanto del sistema nervioso central como del sistema nervioso periférico, pudiendo aparecer neuropatía periférica, ataxia y otros problemas motores.
Los investigadores destacan, por tanto, la importancia de realizar un seguimiento neurológico continuado incluso en aquellos pacientes que durante la infancia presentan una situación relativamente estable.
Cambios en la sustancia blanca cerebral
El estudio también analizó las resonancias magnéticas cerebrales disponibles.
En 9 de los 16 pacientes cuyas imágenes pudieron revisarse sistemáticamente se identificaron alteraciones de la sustancia blanca, especialmente alrededor del núcleo dentado del cerebelo.
Estas alteraciones cerebrales y cerebelosas, junto con la neuropatía periférica, parecen desempeñar un papel importante en la progresión neurológica que presentan algunos pacientes.
Otras manifestaciones de la enfermedad
Además de la afectación neurológica, los trastornos del espectro de Zellweger pueden afectar a diferentes órganos y sistemas.
Entre los problemas identificados en este grupo de pacientes se encontraban alteraciones hepáticas, problemas visuales y auditivos y otras complicaciones sistémicas. Tres de los 19 pacientes presentaban cirrosis hepática y también se describieron, de forma menos frecuente, hepatomegalia, esplenomegalia, cálculos renales o insuficiencia suprarrenal.
El estudio refleja así la necesidad de abordar estas enfermedades desde una perspectiva multidisciplinar y de mantener la vigilancia de diferentes órganos incluso durante la edad adulta.
Los marcadores bioquímicos pueden cambiar con la edad
Otro hallazgo especialmente relevante fue que los marcadores bioquímicos utilizados para estudiar la función peroxisomal no permanecían necesariamente iguales durante toda la vida.
Todos los pacientes habían presentado alteraciones de los biomarcadores peroxisomales durante la infancia, pero algunos de estos valores tendieron a normalizarse durante la adolescencia o la edad adulta.
Esto resulta importante porque unos valores bioquímicos menos alterados en una persona adulta no necesariamente reflejan por sí solos la ausencia de un trastorno del espectro de Zellweger.
Autonomía y vida adulta
El trabajo también ofrece una perspectiva importante sobre la vida cotidiana de estos pacientes.
Nueve de las 19 personas estudiadas podían llevar una vida parcialmente independiente y desarrollar una actividad laboral con apoyo.
Este dato ayuda a ampliar la visión tradicional de los trastornos del espectro de Zellweger y muestra que las formas más leves pueden presentar trayectorias muy diferentes a las formas graves diagnosticadas durante el periodo neonatal.
Un espectro clínico más amplio de lo que inicialmente se pensaba
Los autores concluyen que las personas que alcanzan la edad adulta constituyen un grupo diferenciado dentro de los trastornos del espectro de Zellweger.
La mayoría de los pacientes estudiados permanecieron estables durante muchos años, aunque en algunos casos apareció una progresión neurológica, fundamentalmente relacionada con alteraciones de la sustancia blanca cerebral y cerebelosa y con la neuropatía periférica.
Estos resultados refuerzan la importancia del seguimiento a largo plazo y multidisciplinar de las personas con trastornos del espectro de Zellweger, también cuando alcanzan la edad adulta.
